El Tren El Insurgente inicia operaciones completas: una apuesta necesaria por la movilidad moderna

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Tren interurbano El Insurgente en operación, con pasajeros a bordo, avanzando sobre un viaducto elevado junto a una autopista congestionada entre Toluca y Ciudad de México.
El Tren El Insurgente circula sobre viaducto elevado mientras la autopista México–Toluca registra alta carga vehicular: dos modelos de movilidad conviviendo en uno de los corredores más transitados del país.

Con el inicio del servicio integral del Tren El Insurgente, México recupera el transporte ferroviario interurbano como una alternativa real frente a la congestión vial entre Toluca y la Ciudad de México.

Con el inicio de operaciones completas del Tren El Insurgente, que conecta de manera directa a Toluca con la Ciudad de México, el país recupera una forma de movilidad que durante décadas quedó relegada. Más allá del acto inaugural y del ruido político que suele acompañar a las grandes obras públicas, el hecho central es otro: un nuevo sistema de transporte interurbano comienza a funcionar y a incidir en uno de los corredores viales más saturados del país.

El tramo Toluca–Ciudad de México concentra diariamente a miles de personas que se desplazan por razones laborales, educativas y familiares. Hasta ahora, la autopista México–Toluca había sido prácticamente la única opción, con consecuencias conocidas: congestionamientos prolongados, tiempos de traslado impredecibles, desgaste físico y un impacto ambiental creciente. En ese contexto, la entrada en operación total del tren introduce una alternativa estructural, no un complemento menor.

Una respuesta a la saturación vial

El aporte más inmediato del tren es la descongestión progresiva de la vialidad entre ambas zonas metropolitanas. Cada usuario que opta por el transporte ferroviario es un vehículo menos en una autopista que, desde hace años, opera por encima de su capacidad. La relevancia de este punto no es simbólica: se trata de horas de vida recuperadas, menor presión sobre la infraestructura carretera y una mejora potencial en la seguridad vial.

A diferencia del transporte por carretera, el tren ofrece regularidad en los tiempos de traslado, un factor clave en regiones donde la planeación cotidiana se ve afectada por accidentes, obras o simples cuellos de botella. La movilidad deja así de depender exclusivamente del tráfico y comienza a apoyarse en un sistema con lógica propia.

Modernidad en el transporte público

El Tren El Insurgente representa también un salto cualitativo en la concepción del transporte público. Se trata de un sistema ferroviario eléctrico, diseñado para atender grandes volúmenes de pasajeros con estándares de operación propios de ciudades que han apostado por la intermodalidad y la reducción del uso del automóvil.

En México el transporte ferroviario de pasajeros fue desmantelado durante décadas, por eso la puesta en marcha del tren interurbano no es un gesto menor. Implica recuperar capacidades técnicas, operativas y culturales que habían quedado en el pasado, y reintroducir la idea de que el tren puede ser parte central de la movilidad contemporánea.

Una obra concluida tras años de abandono ferroviario

Conviene recordar el contexto histórico. Durante buena parte del periodo previo a la llamada Cuarta Transformación, el sistema ferroviario nacional fue reducido, privatizado y orientado casi exclusivamente al transporte de carga, mientras que los proyectos de pasajeros quedaron inconclusos o cancelados. El propio tren Toluca–Ciudad de México fue anunciado en administraciones anteriores sin lograr concluirse.

Que hoy entre en operación completa no borra los años de retraso ni los costos acumulados, pero sí marca un punto de inflexión: una obra pública de gran escala deja de ser promesa y se convierte en servicio.

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