México aprobó el examen de la fase de grupos; ahora comienza el Mundial de verdad

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Aficionados de la Selección Mexicana reunidos en el Ángel de la Independencia durante la transmisión pública del Mundial 2026.
Miles de aficionados acompañaron a la Selección Mexicana durante la fase de grupos del Mundial 2026. El apoyo de la afición será uno de los principales aliados del Tricolor en la etapa de eliminación directa.

La Selección Mexicana hizo exactamente lo que se esperaba de ella en la fase de grupos: ganar sus tres partidos, terminar con nueve puntos de nueve posibles y mantener su portería invicta. Es un balance que merece reconocimiento, porque nunca antes México había completado una primera ronda mundialista con paso perfecto y sin recibir un solo gol.  

Sin embargo, el verdadero reto apenas comienza.

En todo grupo suele haber un favorito, y México lo era en el suyo. La obligación deportiva era avanzar, y lo hizo con autoridad. Ahora desaparecen las segundas oportunidades. Cada partido será una final: ganar significa seguir soñando; perder, regresar a casa.

Esa diferencia cambia por completo el panorama.

Durante la fase de grupos, el equipo de Javier Aguirre mostró varias fortalezas que invitan al optimismo. La defensa ha sido sólida, el orden táctico ha permitido controlar los encuentros y el plantel ha encontrado diferentes jugadores capaces de marcar diferencia en ataque. Además, el equipo ha sabido administrar los partidos sin caer en el desorden cuando tiene la ventaja.  

Otro aspecto importante es la confianza. Tres victorias consecutivas fortalecen al grupo y generan un ambiente positivo dentro del vestidor. En torneos cortos, el estado anímico suele ser casi tan importante como la calidad futbolística.

También hay un elemento que puede pesar mucho: la localía. México disputará todavía dos partidos en casa si continúa avanzando. El apoyo de una afición que ha llenado el estadio y el conocimiento de las condiciones de juego representan ventajas que pocas selecciones pueden igualar. Históricamente, los mejores desempeños mundialistas del Tricolor también han llegado cuando el torneo se juega en territorio mexicano.  

Sudáfrica hizo historia al vencer 1-0 a Corea del Sur y clasificar a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 como segundo lugar del Grupo A, detrás de México; en cambio, los surcoreanos quedaron en tercer sitio y ahora dependen de una combinación de resultados para avanzar como uno de los mejores terceros.

Pero el siguiente desafío será distinto. Los rivales que vienen ya demostraron que tienen nivel para competir en las rondas de eliminación directa. Habrá menos espacios, más presión y cualquier error puede definir una eliminatoria. 

En esta etapa ya no bastará con ser superior durante algunos minutos; será necesario mantener la concentración durante los noventa minutos —o más— y aprovechar cada oportunidad frente al arco.

La presión también cambia de lugar. Hasta ahora México ha cumplido con las expectativas. A partir del siguiente partido comenzará a construir algo más importante: demostrar que este equipo puede competir frente a selecciones del máximo nivel y romper las barreras que históricamente han frenado al futbol mexicano.

El balance hasta hoy es muy positivo. Nueve puntos, seis goles anotados, ninguno recibido y un funcionamiento colectivo que ha ido creciendo partido tras partido. Pero si la fase de grupos fue una evaluación de consistencia, las rondas de eliminación directa serán una prueba de carácter.

Ahí es donde realmente se medirá el alcance de esta selección.

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