EE.UU. aprieta a México: más deportaciones y presión por fentanilo

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Agentes de Border Patrol custodian y trasladan a migrantes detenidos cerca del muro fronterizo entre Estados Unidos y México durante un operativo de control migratorio.
Agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos trasladan a migrantes detenidos durante un operativo en la frontera, en medio del endurecimiento de las medidas migratorias impulsadas por Washington.

Washington / Ciudad de México.— Estados Unidos endureció su política migratoria y elevó la presión sobre México para frenar el tráfico de fentanilo, en una serie de medidas que ya impactan la relación bilateral en seguridad, frontera y comercio.

El tema volvió al centro de la agenda en Washington en medio del clima electoral, donde la migración y las drogas sintéticas se han convertido en bandera política.

Aumentan deportaciones

Autoridades estadounidenses ampliaron los mecanismos de deportación acelerada, lo que reduce tiempos de trámite y permite regresar a más migrantes en menor plazo.

La medida ya se refleja en mayores retornos hacia México, que nuevamente carga con la recepción de personas expulsadas mientras esperan procesos o buscan nuevas rutas.

Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense pidió a México reforzar operativos de contención en su frontera sur para frenar el flujo desde Centro y Sudamérica.

Fentanilo sube la tensión

El otro frente es el combate al fentanilo. Legisladores y agencias de seguridad estadounidenses presionan para que México incremente acciones contra cárteles y laboratorios.

En el Congreso se discuten iniciativas para declarar a organizaciones criminales mexicanas como grupos terroristas, aplicar sanciones económicas y endurecer inspecciones a exportaciones. Aunque no todas las propuestas están aprobadas, el mensaje político es de endurecimiento.

Presión también pega al comercio

La tensión en seguridad y migración ocurre mientras siguen las diferencias comerciales dentro del T-MEC, sobre todo en energía y reglas laborales.

Especialistas advierten que el clima político podría contaminar negociaciones económicas, en momentos en que México depende de Estados Unidos para la mayor parte de sus exportaciones. Cualquier fricción fronteriza impacta directamente cadenas de suministro, inversión y empleo industrial.

Año electoral, presión al alza

El endurecimiento coincide con el proceso electoral estadounidense, donde el discurso contra la migración irregular y el narcotráfico suele radicalizarse.

Analistas prevén que, conforme avance la campaña, aumenten las exigencias hacia México tanto en control migratorio como en resultados contra el tráfico de opioides.

Impacto inmediato

El nuevo escenario anticipa más deportaciones, mayor presión operativa en frontera y posibles tensiones comerciales si el tema de seguridad escala en la agenda política de Washington.

Por ahora, la relación bilateral entra en una fase de mayor exigencia para México en los dos temas que dominan la discusión en Estados Unidos: migración y fentanilo.

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