Santos, Mazatlán y Querétaro: la tabla que nadie quiere mirar

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Estadio Territorio Santos Modelo vacío, con gradas verdes y el campo de juego al centro, sede de Santos Laguna en Torreón.
Vista del Territorio Santos Modelo, casa de Santos Laguna. El estadio refleja la solidez institucional del club, hoy contrastada con su posición en la tabla de cocientes.

Cocientes, multas y la advertencia silenciosa para Santos, Mazatlán y Querétaro.

En la Liga MX no hay descenso desde 2020. Tras el impacto financiero derivado de la pandemia, la Liga MX suspendió el sistema de ascenso y descenso por cinco años, desapareció el antiguo Ascenso MX y nació la Liga de Expansión. Sobre el papel, ningún equipo pierde la categoría por terminar en último lugar de la tabla.

Pero la tabla de cocientes sigue viva. Y aunque hoy no manda a nadie a segunda división, sí está enviando un mensaje claro sobre el estado estructural de varios clubes.

El descenso está suspendido, no cancelado

El sistema de cocientes funciona sumando los puntos obtenidos en los torneos recientes establecidos por reglamento y dividiéndolos entre los partidos disputados en ese periodo. De esta manera el sistema de cocientes no castiga un mal torneo aislado, pero sí castiga la mediocridad sostenida a lo largo de varios torneos.

En este momento no hay descenso deportivo. Sin embargo, los tres últimos lugares pagan multas económicas importantes: 33 millones de pesos el lugar 16, 47 millones el 17 y 80 millones el último. De esta manera la sanción no es deportiva sino financiera. Las multas son obligatorias y forman parte del reglamento vigente de competencia. Ese dinero se destina a subsidiar a la Liga de Expansión.

Pero el dato relevante es otro: cuando el ascenso y descenso regresen —proyectado hacia la temporada 2026-27— el cociente volverá a ser el criterio decisivo. Es decir, lo que hoy parece estadística administrativa mañana será sentencia deportiva.

La coincidencia que no es casualidad

La tabla general del torneo actual muestra en el fondo a tres equipos: Santos Laguna, Querétaro y Mazatlán. La tabla de cocientes los ubica también en zona de riesgo. Cuando el presente y lo acumulado coinciden, no se trata de una mala racha: se trata de tendencia.

En el caso de Santos Laguna, el contraste es mayor. Fue un club acostumbrado a competir por títulos, protagonista frecuente de liguillas, modelo de cantera y proyecto institucional sólido. Hoy ocupa los últimos lugares y arrastra números que lo acercan peligrosamente a la zona roja del cociente.

Mazatlán, heredero administrativo del antiguo Morelia —salvado en 2017 por el histórico gol de Raúl Ruidíaz— vive ahora el escenario inverso: dos temporadas consecutivas en riesgo de multa máxima y rumores de una posible cesión de franquicia que abriría la puerta al regreso del Atlante.

Querétaro, por su parte, continúa atrapado en una inestabilidad estructural que le impide salir de la franja baja.

Estás constantes muestran una realidad estructural, la de la mediocridad convertida en institución deportiva.

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