
El presidente brasileño obtiene un cuarto mandato frente a Flávio Bolsonaro. Su triunfo preserva una referencia de la izquierda regional, pero deberá gobernar con un Congreso fortalecido a la derecha.
25 de octubre de 2026. Corte: 22:20 de Brasilia, 19:20 del centro de México.
Luiz Inácio Lula da Silva ganó este domingo la segunda vuelta presidencial de Brasil frente a Flávio Bolsonaro. Con 99.99% de las secciones electorales contabilizadas, sumaba 51.78% de los votos válidos, frente a 48.22% de su adversario, según los datos del Tribunal Superior Electoral reproducidos por Bloomberg Línea. La diferencia era de 4,426,802 votos y 3.56 puntos porcentuales.
El triunfo había quedado matemáticamente definido a las 21:10 de Brasilia. Lula consiguió así un cuarto mandato y revirtió la posición del primer turno, cuando había terminado detrás de Bolsonaro. Las secciones pendientes podían ajustar los porcentajes, pero ya no modificar al ganador.
El desenlace deja una ventaja más amplia que el empate sugerido por varias encuestas, aunque confirma la existencia de dos grandes fuerzas electorales: más de 59 millones de brasileños eligieron una orientación distinta de la vencedora.
La jornada electoral estuvo marcada por dificultades de transporte y una decisión judicial que extendió la votación hasta las 19:00 de Brasilia en las secciones que seguían abiertas. La divulgación del escrutinio se suspendió temporalmente y después se reanudó.
En términos políticos, la victoria permite dar continuidad al proyecto de orientación social encabezado por Lula. Para América Latina significa que Brasil conservará una conducción identificada con la izquierda y con la búsqueda de espacios de actuación internacional propios. Por el peso del país, este resultado puede favorecer la cooperación regional y una relación con Washington sustentada en posiciones autónomas. Es una posibilidad política cuya concreción dependerá de las decisiones del próximo gobierno.
La presidencia, sin embargo, no equivale al control de todos los poderes. El Partido Liberal de los Bolsonaro tendrá la mayor bancada en ambas cámaras del Congreso. Lula necesitará acuerdos con partidos de centro y centroderecha para aprobar buena parte de su agenda.
Brasil resolvió quién gobernará, pero no dejó atrás su división política. La victoria otorga legitimidad para conducir el país; el desafío será convertirla en políticas públicas, acuerdos y mejoras de vida que alcancen también a quienes votaron por otro proyecto.










