
Para muchos observadores extranjeros, la historia de Claudia Sheinbaum comienza con una pregunta poco habitual: ¿cómo una científica terminó gobernando una de las mayores democracias del mundo? Esa parece ser la pregunta que recorre el amplio perfil que el periódico británico The Guardian dedicó a la presidenta de México.
No se trata de un medio cualquiera. Fundado en 1821, The Guardian es uno de los diarios más influyentes del Reino Unido y una referencia internacional en temas políticos, sociales y culturales. Por eso llama la atención que haya dedicado miles de palabras a intentar explicar un fenómeno político que sigue sorprendiendo a observadores fuera de México: la alta popularidad de Claudia Sheinbaum.
La mujer que hoy gobierna México no surgió de una familia de empresarios, ni construyó su carrera en los estudios de televisión, ni se hizo famosa por discursos incendiarios. Su historia comenzó en las aulas de la UNAM, en los movimientos estudiantiles y en los laboratorios donde desarrolló una carrera científica dedicada a los temas energéticos y ambientales.
The Guardian parece encontrar ahí una de las claves de su gobierno. En tiempos donde buena parte de la política mundial se mueve al ritmo de la confrontación permanente, el diario describe a una presidenta que prefiere estudiar los problemas, revisar datos y tomar decisiones con método. Una dirigente que no busca ser la protagonista de cada discusión, pero que ha logrado mantener uno de los niveles de aprobación más altos entre los líderes democráticos del planeta.
El reportaje también rompe con una de las ideas más repetidas por sus adversarios políticos: que su gobierno sería simplemente una prolongación automática del liderazgo de Andrés Manuel López Obrador. A juicio de la publicación británica, el paso de los meses ha mostrado algo distinto. Si bien forma parte del mismo proyecto político, Sheinbaum ha construido una presencia propia y una relación directa con millones de ciudadanos.
Quizá el aspecto que más llama la atención del texto es la sorpresa que provoca su popularidad. En gran parte del mundo los gobiernos llegan al poder para comenzar, casi de inmediato, a perder respaldo social. México parece estar viviendo una experiencia diferente. Mientras muchas democracias enfrentan desencanto, polarización y desconfianza, una presidenta de izquierda mantiene un apoyo ciudadano que continúa despertando interés más allá de las fronteras mexicanas.
The Guardian no ignora los problemas del país. Habla de la violencia, de las desapariciones y de las tensiones con Estados Unidos. Sin embargo, el retrato que emerge no es el de una mandataria rebasada por las circunstancias, sino el de una mujer que enfrenta desafíos enormes sin abandonar la serenidad que ha caracterizado buena parte de su trayectoria.
Al final, el perfil deja una impresión poco común en la prensa internacional. No parece fascinado por una figura carismática ni por una personalidad estridente. Lo que parece cautivar al diario británico es algo distinto: la posibilidad de que una científica formada en la universidad pública, hija de movimientos sociales y convencida de que la política debe servir para transformar la vida de las personas, haya llegado a la Presidencia de México sin renunciar a aquello que la llevó hasta allí.
Más que un retrato de Claudia Sheinbaum, el artículo termina siendo una pregunta dirigida al resto del mundo: ¿cómo logró México producir un liderazgo político tan diferente a los que hoy dominan buena parte del escenario internacional?










