¿Quién es la FIFA, por qué gana tanto dinero y qué hace con él?

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Estadio de fútbol lleno e iluminado de noche, con banderas de distintos países alineadas sobre la cancha y el logotipo de la FIFA al centro, acompañado de un mensaje sobre el negocio global del Mundial.
Un estadio iluminado con banderas de múltiples países enmarca el carácter global del Mundial, un evento que trasciende lo deportivo para convertirse en un negocio internacional altamente concentrado.


La Copa del Mundo es el evento deportivo más visto del planeta. Pero detrás del espectáculo hay una pregunta ineludible: ¿quién es realmente la FIFA, por qué concentra tanto dinero y cómo lo usa?

No es un gobierno, pero negocia como uno

La FIFA es, en términos legales, una asociación privada “sin fines de lucro” con sede en Suiza. No tiene soberanía ni poder político formal. Sin embargo, en la práctica, negocia con Estados desde una posición de ventaja.

La razón es simple: controla en exclusiva la Copa del Mundo. No hay otro evento equivalente. Ese monopolio le permite fijar condiciones: quien quiera ser sede, debe aceptar un paquete de garantías que incluye control comercial, protección de marca y, en muchos casos, facilidades fiscales.

No es que la FIFA esté “por encima de la ley”. Es que los países adaptan su marco legal para cumplir con lo que firmaron.

Un negocio global que no reparte utilidades… pero sí concentra ingresos

Entre 2019 y 2022, la FIFA generó alrededor de 7,500 millones de dólares. Para 2026, con más equipos y partidos, se proyecta que esa cifra supere los 9,000 millones.

El origen del dinero es claro:

  • La mayor parte proviene de derechos de transmisión a cadenas y plataformas globales
  • Le siguen los patrocinios de grandes marcas
  • Y, en menor medida, la venta de boletos y hospitalidad

Formalmente, ese dinero no se reparte entre accionistas. La FIFA no tiene dueños en ese sentido. Pero eso no significa que el flujo sea pequeño o difuso: se concentra en una sola institución que decide cómo distribuirlo.

¿En qué se gasta?

La respuesta oficial habla de tres grandes rubros: organización de torneos, operación global y desarrollo del fútbol. Sin embargo esto necesitamos matizarlo:

Una parte importante se destina a:

  • Costos de organización de la Copa del Mundo
  • Programas de apoyo a federaciones nacionales
  • Operación administrativa global

Otra parte importante se mantiene como reservas financieras. La FIFA acumula miles de millones como colchón para futuros ciclos.

Y hay un elemento menos visible pero clave: la distribución del dinero también construye poder. Los recursos que llegan a federaciones en todo el mundo no solo financian proyectos; también sostienen una red política que mantiene cohesionada a la organización.

El Mundial: quién gana dinero y quién mueve la economía

Aquí aparece una distinción que suele perderse. ¿Qué gana la FIFA y qué ganan los países sede. La respuesta es la FIFA gana dinero directo del Mundial, mientras que los países sede generan actividad económica.

En el caso de México para 2026 el Estado no controla los ingresos principales como boletos, patrocinios y transmisión, pero sí asume costos en seguridad, logística y operación. Sin embargo también obtiene beneficios indirectos como turismo, consumo y visibilidad internacional.

La llamada “derrama económica”,  derivada de miles de millones que gastan los visitantes, no es ingreso público automático sino movimiento en sectores específicos como hoteles, restaurantes, transporte y comercio en zonas turísticas.

¿Hay ingresos por impuestos?

Uno de los puntos más debatidos es el fiscal. Para ser sede, los países firman acuerdos que incluyen facilidades tributarias.

En México, el Congreso aprobó un esquema que exenta de impuestos a la FIFA y a actores directamente vinculados al Mundial durante 2026. Es una condición que se desprende de los compromisos adquiridos desde la candidatura de México para ser sede.

¿Por qué aceptar algo así? Porque, en la lógica de la negociación con la FIFA, el gobierno no está buscando cobrar impuestos sino tener el Mundial. Y en ese cálculo entran variables políticas, económicas y de posicionamiento internacional.

Quién se beneficia dentro del país

El beneficio interno no es uniforme, pues no es un “todos ganan”. Los que en un mundial resultan más ganadores son la hoteles y cadenas de hospitalidad, los restaurantes en zonas turísticas, el transporte aéreo y servicios asociados y el comercio ubicado en el circuito del evento.

Los que ganan menos o muy poco son los pequeños negocios ubicados fuera de zonas sede, los sectores no vinculados al turismo y el propio Estado en términos de recaudación directa.

Además, la FIFA impone reglas de exclusividad comercial en áreas cercanas a los estadios, lo que limita la participación de marcas y comercios no autorizados.

¿Entonces, por qué los gobiernos aceptan si la ganancia es mínima o nula?

Porque el Mundial no se evalúa solo en términos fiscales. Para los gobiernos, ser sede de un Mundial de futbol representa proyección internacional, activación económica de corto plazo, inversión en infraestructura, y, algo muy importante: capital político interno. Entonces la decisión no es únicamente técnica sino también política.

En resumen

La FIFA no es una empresa tradicional, pero en el Mundial actúa como una entidad privada con control monopólico de un evento global, capaz de concentrar ingresos y negociar con gobiernos desde una posición de ventaja.

Por eso, cuando llega la Copa del Mundo, no solo se juega en la cancha. También se pone en juego un modelo económico donde la ganancia directa se concentra, y los beneficios locales dependen de cómo cada país logre aprovechar —o no— el evento.

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