
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán dieron un paso importante este lunes en Suiza, donde ambas delegaciones reportaron avances para construir un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto iniciado a principios de este año. Aunque todavía no existe un tratado final, sí se han alcanzado varios compromisos provisionales que buscan reducir las tensiones y crear condiciones para una solución más duradera.
La medida más inmediata fue la decisión del Departamento del Tesoro estadounidense de suspender durante 60 días las sanciones que impedían la producción, venta y transporte de petróleo iraní. La licencia tendrá vigencia hasta el 21 de agosto y permitirá a Irán volver a colocar su petróleo en los mercados internacionales mientras continúan las negociaciones.
Además, las partes acordaron una hoja de ruta para intentar alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días, con grupos de trabajo especializados en temas como el programa nuclear iraní, el levantamiento gradual de sanciones y la seguridad regional. También se estableció un canal directo de comunicación para evitar incidentes y malentendidos en el estratégico estrecho de Ormuz.
Entre los avances reportados figura la posibilidad de que Irán permita nuevamente el trabajo de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), aunque Teherán ha señalado que los detalles sobre este tema aún no han sido discutidos de manera formal.
Las conversaciones también incluyen compromisos para mantener abierto el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte significativa del comercio mundial de hidrocarburos, así como mecanismos para sostener el cese de hostilidades en Líbano y evitar una nueva escalada regional.
Por ahora, el acuerdo definitivo sigue en construcción. Sin embargo, el alivio temporal de sanciones, la reapertura del diálogo directo y la creación de mecanismos de supervisión representan las señales más concretas de acercamiento entre Washington y Teherán desde el inicio de la guerra.










