
Los primeros siete meses de 2026 nos hablan de un buen momento para el turismo mexicano. Crecen los visitantes internacionales, los turistas que pernoctan, los cruceros y el empleo. Sin embargo, la derrama de los viajeros internacionales prácticamente se estancó. El siguiente desafío ya no es solamente atraer más personas, sino conseguir que su presencia genere mayor valor económico y llegue a más comunidades.
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, presentó este jueves un balance de los principales indicadores del sector y de las acciones desarrolladas durante el último año.
Su exposición, apoyada en una serie de láminas con cifras y avances, mostró un panorama favorable para el turismo mexicano. Los datos permiten sostener buena parte de ese optimismo, aunque también revelan algunos aspectos que merecen una lectura más detenida.
México recibió 59.7 millones de viajeros internacionales entre enero y julio de 2026, 7% más que los 55.8 millones registrados en el mismo periodo de 2025. De ellos, 28.9 millones fueron turistas internacionales, es decir, personas que permanecieron al menos una noche en el país; este segmento aumentó 4.5%.
Sin embargo, si no nos detenemos en una comparación favorable con el año pasado, la perspectiva histórica resulta especialmente interesante.
En los primeros siete meses de 2018, México recibió 58.7 millones de viajeros internacionales y 24.3 millones de turistas internacionales. La diferencia entre ambos conceptos es importante: “viajero internacional” es la categoría más amplia e incluye a toda persona que entra al país desde el extranjero; “turista internacional” es quien además permanece en México por lo menos una noche. Quienes entran y salen el mismo día —por ejemplo, muchos visitantes fronterizos y pasajeros de cruceros— se contabilizan como excursionistas internacionales, no como turistas.
Para 2026, los viajeros llegaron a 59.7 millones, apenas 1.7% por encima de aquel nivel; sin embargo, los turistas internacionales aumentaron hasta 28.9 millones, aproximadamente 19% más que en 2018. Por ello, el crecimiento del número de turistas tiene mayor significado económico que el simple aumento del flujo fronterizo.
El empleo sí alcanza un máximo histórico
Otro indicador particularmente importante es el laboral. Durante el segundo trimestre de 2026 había ya 5 millones 67 mil personas ocupadas en actividades turísticas, equivalentes al 9.3% del empleo nacional. Es la cifra más alta registrada por esta medición y representa 78 mil 550 empleos adicionales respecto al mismo trimestre de 2025.
Además, 54% de las personas ocupadas en el turismo son mujeres. Los cálculos de Sectur parten de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI y de una metodología interinstitucional en la que participan también la STPS y el IMSS.
Por tanto, cuando la secretaria de Turismo señaló durante su exposición que el empleo turístico había alcanzado un nuevo récord, existe sustento estadístico para afirmarlo.
También sobresale el turismo de cruceros. Los datos más recientes de la Secretaría de Marina reportan 7.5 millones de pasajeros entre enero y julio, distribuidos en 2,045 arribos, 16.2% más pasajeros que un año antes. La derrama alcanzó aproximadamente 649 millones de dólares.
Aquí aparece, además, un fenómeno regional interesante: el Pacífico creció 32.1%, con aumentos especialmente fuertes en Puerto Chiapas, Mazatlán y Cabo San Lucas. El Golfo-Caribe, que concentra un volumen mucho mayor, creció 9.4%.
La derrama económica también requiere una lectura diferenciada
Entre enero y julio de 2026, el gasto de los visitantes internacionales alcanzó 21 mil 743 millones de dólares, 0.3% más que en el mismo periodo de 2025. El crecimiento es considerablemente menor al observado en el número total de visitantes, pero la comparación requiere cuidado.
Los casi 60 millones de visitantes internacionales no tienen el mismo comportamiento económico. La estadística incluye tanto a turistas que permanecen una o varias noches en México como a excursionistas fronterizos y pasajeros de cruceros que no pernoctan en el país.
Por eso, dividir simplemente la derrama total entre el número de visitantes o esperar que ambos indicadores crezcan en la misma proporción puede conducir a conclusiones engañosas.
De hecho, algunos indicadores específicos muestran comportamientos favorables. Durante el primer semestre, el gasto de los pasajeros de cruceros aumentó 18.7%, por encima del crecimiento de 15.2% en el número de cruceristas; y solamente en junio, el gasto medio de los turistas que llegaron por vía aérea aumentó 9.6% respecto al mismo mes de 2025.
Una estrategia que busca ampliar el mapa turístico
En ese contexto adquieren sentido otras acciones presentadas por la Secretaría de Turismo: la declaratoria del turismo comunitario como actividad de interés público; una guía con 286 experiencias comunitarias en 15 estados; programas específicos para Acapulco, Michoacán y Tulum; promoción internacional y nuevas rutas aéreas.
El objetivo declarado es que el turismo no quede concentrado solamente en los grandes polos tradicionales, sino que se convierta también en una fuente de ingreso para comunidades y pequeños prestadores de servicios.
Ese propósito merece seguimiento porque una cosa es aumentar las cifras nacionales y otra conseguir que los beneficios se distribuyan territorial y socialmente.
Hay además una estrategia activa de promoción turística: Sectur reporta participación en ferias y caravanas internacionales, apertura de nuevas rutas aéreas, promoción digital y comercialización de experiencias mexicanas en plataformas internacionales.
Estas acciones buscan ampliar la presencia de México en los mercados emisores y diversificar tanto los destinos como las experiencias que el país ofrece al visitante internacional.
Los récords son reales; también lo es el siguiente desafío
Los datos disponibles no sostienen la idea de un turismo mexicano estancado. Al contrario: 2026 muestra crecimiento en visitantes, turistas, cruceros y empleo, y varios indicadores han alcanzado máximos históricos.
Pero las propias estadísticas oficiales evitan que el análisis termine ahí. Si el número de viajeros aumenta 7% mientras la derrama internacional apenas lo hace 0.3%, México tiene delante una oportunidad y al mismo tiempo una advertencia: atraer más turistas es importante; conseguir que permanezcan más tiempo, consuman más productos y servicios mexicanos y que ese ingreso alcance a un mayor número de comunidades es el paso siguiente.
El turismo mexicano está creciendo. La pregunta que comienza a ser más relevante ya no es solamente cuántos vienen, sino qué desarrollo dejan cuando se van.










