¿Por qué cada vez vemos más sexo y drogas en películas y series?

Familia sentada frente al televisor durante la noche mientras observa contenido audiovisual en un ambiente doméstico iluminado por la luz de la pantalla.
Las plataformas de streaming y el consumo constante de series y películas han vuelto cada vez más comunes escenas de sexo, drogas y relaciones íntimas que hace algunos años todavía causaban sorpresa en buena parte del público.

Lo que antes sorprendía, hoy parece normal

Durante muchos años, muchas personas criticaron al cine mexicano por mostrar demasiada violencia, vulgaridad, drogas o escenas íntimas. Se decía que muchas películas daban una mala imagen del mexicano o que parecían obsesionadas con los peores aspectos de la sociedad.

Pero con el paso del tiempo, algo curioso ocurrió: comenzamos a ver exactamente lo mismo en películas y series extranjeras. Hoy es común encontrar producciones estadounidenses, suecas, francesas o españolas donde aparecen constantemente escenas sexuales muy explícitas, consumo de mariguana, drogas recreativas, alcoholismo o relaciones familiares rotas. Y muchas veces todo eso aparece presentado como algo completamente normal.

Ya no es raro ver en una serie a padres e hijos fumando mariguana juntos, personajes consumiendo drogas sin mayores consecuencias o escenas íntimas muy largas que antes difícilmente habrían llegado a la televisión abierta.

Lo que antes era “escandaloso”, hoy es cotidiano Hace algunas décadas, una escena de desnudo o consumo de drogas generaba conversación. Hoy, en muchas plataformas, ese tipo de contenido aparece prácticamente en cada serie nueva. Y eso no necesariamente ocurre porque todas las historias lo necesiten. También tiene que ver con la forma en que cambió la industria del entretenimiento.

Las plataformas de streaming compiten todos los días por mantener la atención del público. Hay miles de series y películas disponibles al mismo tiempo, y en medio de tanta competencia, muchas producciones recurren al impacto rápido: violencia, sexo, drogas o escenas fuertes que mantengan al espectador mirando.

Poco a poco, lo que antes parecía excesivo comenzó a verse normal. ¿Eso significa que todo el cine actual es malo? No, porque también existen películas y series muy profundas, humanas y bellas que todavía cuentan historias con sensibilidad y contenido humano.

Afortunadamente, todavía existen historias con profundidad humana

Aunque hoy muchas películas y series recurren constantemente al sexo, las drogas o el impacto visual, eso no significa que todo el cine actual esté vacío.

También existen producciones recientes que demuestran que todavía hay espacio para historias humanas, sensibles y bien contadas. Algunos ejemplos son:

  • The Holdovers, una película reciente sobre soledad, juventud y afectos humanos construidos poco a poco.
  • Perfect Days, una historia sencilla y profundamente humana sobre la rutina, la dignidad y los pequeños momentos de la vida.
  • CODA, que habla sobre familia, discapacidad y sueños personales sin necesidad de exageraciones constantes.
  • Sound of Metal, una reflexión intensa sobre identidad, silencio y adaptación al sufrimiento.
  • Bluey, que aunque es una caricatura infantil, ha sido reconocida mundialmente por mostrar relaciones familiares sanas, afectivas y humanas.
  • Ted Lasso, una serie contemporánea que apuesta más por la empatía, la amistad y el crecimiento emocional que por el cinismo o la agresividad.

En México también siguen apareciendo producciones valiosas que intentan contar historias humanas sin caer solamente en el escándalo o la violencia gratuita.

El problema quizá no es que ya no exista buen cine, sino que ahora cuesta más encontrarlo en medio de una industria saturada de contenido rápido y diseñado para generar impacto inmediato.

El cine siempre ha mostrado la realidad humana: amor, deseo, errores, violencia, tristeza y placer. El problema comienza cuando todo gira alrededor de eso.

Cuando cada historia necesita escenas íntimas constantes o personajes consumiendo drogas como si fuera algo obligatorio para parecer “moderno”, el espectador también comienza a acostumbrarse.

Y cuando algo se vuelve cotidiano en pantalla, poco a poco cambia la manera en que la sociedad lo percibe.

Tal vez hoy necesitamos historias más humanas. Muchas personas no están buscando películas “perfectas” o moralistas. Lo que extrañan son historias con alma, historias que hablen de amistad, familia, sacrificio, esperanza, lucha, fe, dignidad o amor verdadero sin necesidad de convertir cada escena en un espectáculo.

Porque al final, las mejores películas no siempre son las que más escandalizan… sino las que dejan algo en el corazón del espectador.

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